POLINIZACIÓN DEL CIRUELO

1.- INTRODUCCIÓN:

El cuajado de los frutales depende de un gran número de factores. Por un lado, depende de factores externos a la flor (condiciones meteorológicas durante la floración), o los elementos que intervienen en la polinización, desde la existencia de polen viable a su transporte al estigma de la flor. También influyen factores internos en el proceso, como la viabilidad de los gametos masculinos y femeninos o el estado nutricional de la flor.

Si bien el origen de una falta de cuajado puede identificarse claramente por venir a causa de una helada, de un patógeno (monilia por ejemplo) o incluso de daños producidos por los pájaros, en otras ocasiones se observan problemas de cuajado en plantaciones en buenas condiciones y que no han tenido problemas climatológicos. En estos casos y si la floración ha sido abundante, puede ser el síntoma de haber tenido problemas de POLINIZACIÓN.

2.- CONCEPTO:

La polinización es el proceso de transferencia de polen desde los estambres hasta el estigma o parte receptiva de las flores, donde germina y fecunda los óvulos de la flor, haciendo posible la producción de frutos.

Si consideramos que en general la gran mayoría de variedades de frutales no tienen problemas de fertilidad, a excepción de casos puntuales de ciruelo japonés, nos vamos a detener en el aspecto quizás más importante de la polinización.

3.- TRANSPORTE DEL POLEN:

A pesar de tener polen viable, podemos encontrarnos con falta de polinización, si dicho polen no es transportado adecuadamente al estigma de la flor. Mientras que existen especies como el olivo, nogal o pistachero en las que el polen se transporta por el viento (denominándose polinización anemófila), en los frutales de hueso y pepita el transporte se realiza por insectos (denominándose polinización entomófila).

Especies frutales que dependen de polinización entomófila:

En estas especies, fundamentalmente en ciruelo, se pueden producir problemas de polinización por falta de insectos polinizadores.

Los mejores agentes o insectos polinizadores para la polinización de frutales son las abejas y abejorros. Por lo tanto, si consideramos que tenemos falta de insectos de este tipo de forma silvestre, podemos introducir colmenas de abejas y nidos de abejorros.

La combinación de ambos es la mejor solución a una buena polinización, puesto que cada uno aporta una serie de ventajas que además complementan al otro.

ABEJORROS:

  • Visitan más plantas por vuelo (por lo tanto, más flores por minuto).
  • Se cargan de mucho polen en cada vuelo.
  • Tienen actividad en las peores condiciones:
    • A baja temperatura (a partir de 1,5-2ºC).
    • Vuelan en días nublados.
    • Vuelan con lluvia y viento.
  • Son fáciles de manejar por el poco peso de los nidos.

ABEJAS:

  • Hay un número elevado de individuos por colmena.
  • Tienen gran actividad con temperaturas altas (aunque no vuelan con temperaturas inferiores a 10ºC).
  • Se orientan con gran facilidad.

Pero para tener una buena polinización también debemos tener en cuenta que hay variedades de frutales que necesitan de polinización cruzada, con lo que además de contar con polen viable y con un número suficiente de agentes polinizadores (abejas y abejorros); debemos tener variedades (tanto la variedad polinizadora como la variedad a polinizar) que coincidan en floración.

4.- CONCLUSIONES:

Para conseguir una buena polinización, y según hemos visto tenemos que tener en cuenta una serie de factores muy importantes; que van desde hacer un diseño adecuado de nuestras plantaciones (elección varietal adecuada), que además tengan polen viable así como el uso de vectores o agentes polinizadores (según especies) anemófilos o entomófilos y por último que en el momento de la floración se produzcan las condiciones climatológicas más adecuadas para este proceso.

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